Este 5 de febrero se cumplen 109 años de la Constitución Política Mexicana, cuya promulgación fue uno de los productos más fecundos, duraderos y visionarios de la lucha armada, cuyas fuerzas triunfantes celebraron el Congreso Constituyente entre 1916-1917, que dio como resultado la promulgación de la Constitución del 5 de febrero, no sin antes encarar prolongados y controvertidos debates parlamentarios.
Si bien, al principio de la insurrección, la Constitución no estaba entre los anhelos de cambio de los revolucionarios, tampoco en los planes, proclamas o programas suyos, conforme avanzaba la lucha radicalizaban sus demandas, de tal suerte que al final del día acordaron que era necesario dar ese paso de transformación jurídica.
Se trata de un logro de muy alto calado, pues la dicha Constitución es una referente fundamental en casi todos los aspectos de la vida nacional. Por ejemplo, el acceso a la educación gratuita, el derecho al trabajo remunerado, a la organización de sindicatos y defensa de condiciones laborales digna; la libertad de pensamiento y expresión, así como profesar o no una religión; elegir o ser electo para puestos públicos, sin pasar por alto el respeto a una vida digna y segura, con independencia del origen social o pertenencia étnica.
Y qué decir de la independencia, soberanía y autodeterminación para decir libremente sobre el país que queremos, que son parte de los ejes o principios que constituyen los pilares de nuestro régimen republicano y democrático.
Prueba de eso, es el manejo sistemático que nuestra Presidenta Sheinbaum hace de esos principios ante la osadía del gobierno estadunidense, que a menudo ejerce presiones que pretenden socavar dichos principios constitucionales, pero se topa con una presidenta que inteligentemente nutre su lenguaje y argumentos de defensa con base en la histórica Carta Magna.
Cabe remarcar que la Constitución Política Mexican fue uno de los principales logros políticos de la revolución triunfante, la carrancista, cuyo jefe máximo, don Venustiano Carranza, propuso un proyecto de reforma constitucional, pero los llamados diputados jacobinos, los más radicales, los consideraron muy limitado, por lo que pugnaron por un cambio profundo, que dio como resultado la construcción de una nueva Carta Magna, a la que hoy, en su aniversario 109, rendimos homenaje, la recordamos con fervor patrio y hacemos votos por su perpetuidad.