Por: Dr. Ricardo Aragón Pérez
Como herederos de una tradición nacionalista de larga data, con raíces en la vocación soberanista de Morelos, Juárez o Carranza, quienes defendieron el derecho a tener un país libre de injerencias extranjeras, el sábado pasado más de un centenar de mujeres y hombres, adultos y jóvenes, se reunieron en el auditorio del sindicato de maestras y maestros de la Universidad de Sonora, en respuesta al llamado del Frente Nacional en Defensa de la Soberanía, con objeto de conversar, reflexionar y socializar acciones en defensa de la soberanía nacional, en virtud de las tensiones e incertidumbres derivadas de amagos injerencistas del ocupante de la Casa Blanca, un vecino incómodo y no grato, por cierto.
En el encuentro, el ingeniero Jorge Taddei presentó una sugerente conferencia, que versó sobre la potente palabra soberanía, con énfasis en su definición jurídica y geopolítica, además de sus avatares históricos. Explicó que no sólo era un vocablo más de nuestro léxico, sino una herramienta conceptual de contenido político, que empodera a los gobiernos independientes para construir libremente el país que anhelan.
Asimismo, habló de los riegos y perturbaciones que ha enfrentado y enfrenta la soberanía nacional, debido a las potencias neocolonialistas, que no tienen llenadera, por lo que destacó la Presidenta y Comandante Claudia Sheinbuam no se duerme en sus laureles ni se cruza de brazos. Contrario a eso, defiende con firmeza la soberanía de México, convencida de que es un derecho constitucional e internacional, un precepto inmaculado, de cuya vigencia no duda y renunciar a la soberanía no es una opción.
Varios asistentes, motivados por la estela soberanista de la referida conferencia, compartieron opiniones pertinentes y puntuales, con una coincidencia abrumadora respecto a la vigencia y defensa de la soberanía mexicana, convencidos de que ésta reside en el pueblo, como manda la Constitución, y su defensa no sólo atañe a la Presidenta Claudia, a los congresistas y a las fuerzas armas, sino a todas las mexicanas y todos los mexicanos, que comparten la responsabilidad indeclinable de salvaguardarla como un legado invaluable, no sólo para las generaciones presentes, sino también para las venideras.
En mi intervención, remarqué que la soberanía, hoy por hoy, era una de las palabras que más repetía la mandataria federal; pieza clave no sólo de su narrativa, sino también de sus acciones prácticas; de hecho, la mayoría de la población (60%), según una encuesta de opinión, dijo que, entre las mejores acciones de su gobierno, se encuentra la defensa de la soberanía nacional.
Añadí que su lucha por la soberanía y la independencia nacional es también una lucha que ha hecho suya el pueblo de a pie, más cuando enfrenta el riesgo de ser pisoteada por fuerzas extranjeras. Un ejemplo de eso fue cuando los marines gringos invadieron Veracruz, en 1914, cuya osadía se topó con la resistencia del pueblo llano, que enfrentó como pudo a los invasores, mientras la soldadera del usurpador Victoriano Huerta abandonaron la plaza sin poner resistencia.
Algo similar puede decirse de los capitalinos, quienes, en 1846, hicieron frente a las tropas de la barra y las estrellas, antes de que ocuparan la ciudad de México y lo despojaran de buena parte del territorio nacional. Y qué decir de la intervención francesa, que Juárez y su ejército republicano, de la mano del pueblo, derrotó a los invasores y sostuvo de pie a la célebre República Mexicana, soberana, libre e independiente.
Vista las cosas así, la historia nos enseña que la soberanía es un principio sublime, casi sagrado, para casi todas las y los mexicanos de hueso colorado, cuya preservación y defensa consideran como una tarea de gran valía ética e histórica.
Antes de poner punto final al encuentro de marras, los asistentes, conforme los acordado previamente, bosquejaron un plan de acción, orientado a impulsar el crecimiento del Frente Nacional en Defensa de la Soberanía en todos los municipios del estado, además de organizar foros, conversatorios y jornadas de información, entre otras acciones en favor de la soberanía e independencia nacional.
Por último, el encuentro conformó un mosaico de actores sociales, políticos y dirigentes partidistas y sindicalistas, además de maestros universitarios y profesores de educación básica, unos activos, otros jubilados, pero todos hermanados por una misma causa y una sola bandera: la defensa de la soberanía de nuestra patria.
¡VIVA EL SOBERANISMO, MUERA EL NEOCOLNIALISMO!
RICARDO ARAGÓN PÉREZ
CLUB DE ADULTOS MAYORES EN DEFENSA DE LA CUARTA TRANSFORMACIÓN